Revolut Francia ha bloqueado recargas desde tarjetas emitidas en 53 países

Revolut Francia ha bloqueado recargas desde tarjetas emitidas en 53 países

Traducido del inglés

Revolut Francia ha notificado a sus usuarios que ya no pueden recargar sus cuentas con tarjetas bancarias emitidas en 53 países. La lista incluye, curiosamente, varias jurisdicciones donde no se emiten tarjetas de pago internacionales (Rusia, Siria, Irán, Corea del Norte, Myanmar, etc.). Es evidente que las transferencias con tarjetas desde esos lugares son imposibles en primer lugar.

Pero la lista también contiene países donde no existen problemas técnicos: China (incluido Hong Kong), los EAU, Turquía, Serbia y otros.

Esta lista deja una cosa clara: Revolut Francia ya no es capaz de mantener un proceso de cumplimiento (compliance) capaz de verificar adecuadamente todas las transferencias con tarjeta entrantes que puedan conllevar riesgo. En lugar de filtrarlas, la empresa simplemente decidió bloquear toda la categoría.

Para mí, esto parece una señal clara de que el sistema tradicional de prevención del lavado de dinero (AML) se está viniendo abajo por su propio peso. Se ha vuelto tan complejo que ahora es más fácil cerrar canales de pago enteros que seguir todas las reglas.

Mientras tanto, en la mayoría de los países de la lista de Revolut, sí puedes comprar criptomonedas y enviarlas a Francia —o a cualquier otro lugar— sin problemas.

Y si te preocupa que los modernos sistemas AML puedan caer sobre ti, también existen opciones no rastreables:

  • Bitcoin a través de la Lightning Network,
  • Litecoin enviado a una dirección MimbleWimble,
  • monedas de privacidad como ZEC, XMR, DASH o ARRR,
  • o incluso USDT en la red Liquid.

Además, en rabbit.io puedes intercambiar cualquiera de estos activos por stablecoins convencionales como USDC o USDT en Ethereum —ambas aceptadas por Revolut para recargas de saldo sin ningún problema.

Para cualquiera que todavía piense que las transferencias cripto son “demasiado complicadas”, esta situación demuestra lo contrario: los pagos tradicionales con tarjeta pueden ser mucho más complicados —y a veces totalmente imposibles.