De todos los proyectos de criptografía poscuántica en la industria cripto, solo uno me parece realmente relevante ahora mismo. Es Arc, la próxima blockchain de Circle.
Este no es el primer proyecto de este tipo, ni el más avanzado. En esta fase sigue siendo solo un proyecto —una idea en desarrollo— mientras que ya existen soluciones operativas que llevan años: QRL desde 2018, QANplatform desde 2023. Pero el futuro de todas estas soluciones es incierto, al igual que el problema que intentan resolver.
Sí, investigadores de Google recientemente sugirieron que romper sistemas criptográficos con ordenadores cuánticos podría estar más cerca de lo que se pensaba. Técnicamente, eso podría ser cierto. Pero ¿es económicamente viable? ¿Superarían los costes las ganancias potenciales? Y si surgieran tales capacidades, ¿no tendría más sentido atacar otras partes del sistema financiero donde sencillamente hay más dinero en juego?
Arc, sin embargo, podría ser el lugar donde la criptografía poscuántica realmente despegue. No porque se implemente mejor, sino por los socios de Circle: instituciones para las que cualquier capa adicional de seguridad importa, incluso si protege frente a una amenaza bastante abstracta. Goldman Sachs, BlackRock, Visa, Deutsche Bank, AWS: para ellos, más seguridad siempre es mejor. Y todas podrían acabar en una nueva blockchain como esta.
Ningún otro proyecto de criptografía poscuántica en la industria tiene socios que realmente lo necesiten —y estén dispuestos a pagar por ello.